Por Gerardo Scherlis
En ese marco Tomar Partido consultó al especialista internacional en sistemas electorales Gerardo Scherlis de la Asociación Civil Carlos Sánchez Viamonte, quien actualmente se encuentra realizando su tesis doctoral sobre la relación entre los partidos políticos y el Estado en la Univerisdad Holandesa de Leiden. Fundamentalmente quisimos saber su opinión respecto del controvertido tema de la vilipendiada "lista sábana". ¿Es realmente la "madre de todos nuestros problemas" como interesadamente se nos quiere hacer creer? He aquí su respuesta.
La vulgarmente llamada lista sábana refiere a lo que técnicamente se denomina lista cerrada y bloqueada. La lista de candidatos para un determinado cargo viene ya armada por el partido político y el votante sólo puede elegirla en su totalidad. Suele decirse que la lista sábana propicia que resulten electos los peores personajes políticos y que, por lo tanto, este mecanismo de elección tiene gran responsabilidad en los problemas políticos del país. Creemos que esto merece una seria discusión y, por lo tanto, como aporte al debate, ofrecemos algunas razones que ponen en cuestión las afirmaciones más habituales sobre el tema:

1. El desconocimiento de los candidatos sólo resulta un problema en los distritos más grandes: provincia de Buenos Aires - donde se eligen 35 diputados- Capital Federal - 13 -, Santa Fe - 10 - y Córdoba - 9. En la mayor parte de las provincias argentinas se eligen, en cada elección, dos, tres, cuatro, o a lo sumo cinco diputados.
2. Más aún, el desconocimiento de los electos puede verdaderamente argumentarse seriamente sólo en la provincia de Buenos Aires, donde el Partido Justicialista suele obtener una buena porción de los 35 diputados que se eligen. En el resto de los distritos grandes del país, ningún partido elige, en una misma elección, más de cinco diputados.
3. La elección de un buen número de representantes en un mismo distrito en forma proporcional a la cantidad de votos obtenidos es la única posibilidad de que, además de representantes del partido mayoritario, resulten también electos candidatos de la oposición. En la medida en que se elijan menos cargos por distrito, menos oportunidades tendrán los partidos no mayoritarios de conseguir alguna representación. Las propuestas que apuntan a hacer elegir candidatos por circunscripciones uninominales (uno por cada circunscripción), tienden a reforzar la hegemonía del partido mayoritario y a eliminar el control de la oposición y la expresión de las minorías. Reformas de este estilo fueron implementadas con ese objetivo y con ese resultado por el gobierno menemista en La Rioja y por el entonces gobernador Kirchner en Santa Cruz.
4. ¿Es realmente tan determinante en el desempeño de los legisladores el hecho de ser electos en el marco de una lista «sábana»? Ningún senador ha sido electo en lista sábana; todos ellos resultaron electos en una lista de sólo dos personas. ¿Alguien podría asegurar que los senadores tienen una actuación marcadamente superior a la de los diputados?
Evidentemente, ningún presidente argentino, y esto incluye a De la Rúa, a Menem, y a quien usted quiera agregar, ha sido electo por «lista sábana».
Evidentemente, ningún presidente argentino, y esto incluye a De la Rúa, a Menem, y a quien usted quiera agregar, ha sido electo por «lista sábana».
5. En Holanda se votan los 150 diputados del Parlamento en una lista única. En España, para citar un caso algo más cercano, también se votan en algunos distritos listas con gran cantidad de candidatos, sin que eso genere mayores problemas (Madrid elige 33 diputados, Barcelona 32). Sucede que en estos países, el ciudadano vota la lista del partido que prefiere, y sabe que los diputados de ese partido sostendrán, en términos generales, un programa determinado. Podría plantearse entonces la cuestión acerca de dónde reside verdaderamente el problema: ¿en votar a varios candidatos en una misma lista o en cambio tiene más que ver con la inexistencia de partidos identificados con ideas y programas?
6. ¿Alguien podría seriamente afirmar que quienes son elegidos en el primer lugar de la lista tienen un desempeño claramente superior al de quienes son menos conocidos por parte de la ciudadanía? Es más, ¿son los diputados de Formosa, Catamarca o Santiago del Estero - todos ellos electos en listas de no más de tres candidatos- evidentemente superiores a los elegidos en Santa Fe, Córdoba o Ciudad de Buenos Aires?
7. En todo caso, existe otra lista sábana que no obtiene la atención que, a nuestro juicio merece. La lista que forma una verdadera sábana, pero en sentido horizontal, es aquella por la cual se juntan elecciones de muchos cargos diferentes - incluyendo cargos nacionales, provinciales y municipales- en una misma boleta. Así, el ciudadano puede encontrarse en una misma boleta con candidato a presidente y vice, senadores nacionales, diputados nacionales, gobernador y vicegobernador provincial, senadores provinciales, diputados provinciales, intendente municipal, concejales municipales y consejeros escolares (eso si no hay un llamado a elegir convencionales para reformar la constitución). Es cierto que el elector puede, por lo general, cortar boleta; pero ello requiere del elector una información que no siempre está a su alcance y que el propio sistema, al acumular elecciones, tiende a desalentar. El voto como instrumento de control se desnaturaliza totalmente cuando no se distingue en forma clara qué cargos están en juego en una elección. El hecho mismo de juntar todos los cargos tiene por lo general el objetivo de lograr el «efecto arrastre» de un candidato hacia los otros, y es habitual que el elector, eligiendo un candidato para algún cargo (presidente, gobernador) termine dando su voto a candidatos para otros.
No queremos decir con esto que la lista sábana vertical sea inmodificable. Por cierto, existen variantes posibles, sobre las que profundizaremos próximanente. Una de ellas consistiría en la posibilidad de que los votantes pudieran tachar a aquellos candidatos de la lista a los que no quieran dar su voto, o más aún, que pudieran fijar el orden de los candidatos de la lista que prefieren. Todas estas son cuestiones que deberían ser parte del debate.
Lo que no parece prudente es cargar toda la responsabilidad sobre la lista sábana vertical sin atender a algunas de las razones que aquí hemos expuesto y sin afrontar cuáles son las consecuencias de las propuestas que con más insistencia se han presentado.
Finalmente, creemos que existen otras cuestiones que deberían anteponerse en la agenda de una reforma política posible, vinculadas a cuestiones tales como el financiamiento partidario, el acceso ciudadano a la información, las facultades legislativas del ejecutivo, las competencias del senado, el valor igualitario de cada voto, la escasa proporcionalidad de nuestro sistema electoral. Sobre estas cuestiones iremos concentrando de aquí en más nuestra atención.