El presupuesto participativo crea una nueva ciudadanía

Por Juani Mareque

A través del Ministerio de Gestión Pública y Descentralización del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del socialista Roy Cortina, tuvimos el honor de asistir al Seminario Internacional "Inclusión Social para el Perfeccionamiento de la Gestión, la Descentralización y la Humanización del Estado", que se llevó a cabo en la ciudad de Santiago de Chile entre el 14 y el 16 de junio. El evento fue organizado por la Fundación Anselmo Sule quien fuera senador chileno hoy fallecido y estuviera exiliado durante la dictadura pinochetista, el Municipio de "El Bosque" -ubicado al sur de la ciudad-, y el Observatorio Local de la Democracia Participativa de Chile miembro como nuestra Ciudad del Observatorio Internacional de la Democracia Participativa. El OIDP se constituyó en el año 2001 y cuenta en la actualidad con más de 250 miembros de 34 países, sus objetivos son construir, impulsar y profundizar experiencias de democracia participativa.
A lo largo de tres intensas jornadas se trataron múltiples temáticas: las políticas de acción social, los sistemas de información geográfica y la articulación del Estado con las organizaciones sociales. Sin embargo, el denominador común fue siempre el mismo: cómo salir del modelo neoliberal y avanzar hacia una justa redistribución de la riqueza. La conclusión fue coincidente en la necesidad de profundizar y radicalizar la democracia, creando y mejorando cada vez más espacios de participación ciudadana.
En ese marco tuvimos la oportunidad de dialogar con Olivio Dutra (ver recuadro) que fue quien en 1989 desde la Intendencia de Porto Alegre impulsó el Presupuesto Participativo, que de forma exitosa se viene desarrollando desde entonces al cabo de más de 16 años, con muy buenos resultados.
Vale la pena detenernos un poco en contar cómo es este personaje antes de detallar los matices de nuestra conversación con él. Ocupó lugares de mucha importancia política en su país (Brasil) y según las encuestas esta por repetir en uno de ellos, pero a diferencia de los "tipos" con los que Juan Manuel Serrat tiene "algo personal", éste, dista mucho de de "viajar con protocolo, comitiva y seguridad". Más bien a sus 65 años parece un abuelo joven con ganas de seguir luchando por lo que cree justo. La conversación no se da en el lobby de un hotel 5 estrellas sino en Club La Unión de Chile, un lugar más adecuado para jugar al truco y tomarse una ginebra -o un pisco si se está del otro lado de la cordillera- que para entrevistar a un ex gobernador y ministro del país más grande de Latinoamérica. Mi primer error fue tomar un café, mientras él pedía un tequila "por que afuera hace frío". El gesto me mostró el camino. De ahora en más no espero una conversación con un tecnócrata de la democracia participativa, sino que charlaré con quien es -según su propia definición- "por sobre todas las cosas un militante social". Y es bueno saber de donde viene este político que en nuestra ciudad sería un "progre". Con una diferencia: lo que cuenta con la boca lo firma y lo construye con la mano. Nació en un pueblito del sur del Brasil lindante con nuestra provincia de Misiones, un lugar donde, a ambos lado de la frontera, el analfabetismo hace estragos. Ahí se inició en un grupo comunitario que se llamaba "Campaña Nacional de Educación Popular". De allí pasó al sindicalismo combativo en plena dictadura militar y, sin escalas, a la cárcel, de donde comenzó a comprometerse con la construcción del Partido de los Trabajadores. Después de más de 20 años, y de la concreción de algunos sueños como el del Presupuesto Participativo, llegó a la mesa de un humilde bar para reunirse con Tomar Partido y contarnos cómo es esto del poder popular.

TP:¿Desde qué concepción parte el involucrar a la ciudadanía en un tema como el presupuestario, algo que parecía destinado a algunos burócratas que siguen recetas de los organismos financieros internacionales con todo lo que ello significa?
OD: Todos los habitantes tienen derechos que deben reivindicar. Así, el presupuesto participativo permite a miles de personas ejercer su ciudadanía cotidianamente y eso fortalece la democracia.

TP:¿Qué es le Presupuesto Participativo y cómo funciona?
OD: El Presupuesto Participativo (PP) es una forma de democratizar las decisiones sobre cómo aplicar los recursos públicos que va más allá de la experiencia tradicional de la democracia representativa. El PP crea canales de participación directa de la población en los cuales el voto es individual y las personas tienen el derecho de establecer prioridades y jerarquías de servicios y obras públicas. Para hacerlo, en Porto Alegre la ciudad se divide en 16 regiones, que a su vez se subdividen en decenas e micro-regiones, y se hacen cinco plenarios para tratar los grandes temas presupuestarios.


TP:¿Cuándo empieza esta experiencia del Presupuesto Participativo en su Ciudad de Porto Alegre?
OD: En 1989, cuando con la victoria del Frente Popular fui elegido Prefecto (Intendente). Son ya 16 años de experiencia con una participación creciente de la población, y su continuidad está dada, mas allá del nombre propio de un gobernante, por un proceso de profundización y complejidad también crecientes. Los participantes discuten y hacen suyos el presupuesto y el funcionamiento de la estructura administrativa, y deliberan sobre todas las inversiones previstas para cada año: servicios de mantenimiento, renovación de la flota, equipamientos, el costo de la Administración … Todas las nuevas inversiones, obras y servicios se deciden por el Presupuesto Participativo, incluidas las obras propuestas por el gobierno municipal.

TP: ¿Cuál es requisito para que un gobierno lleve adelante un Presupuesto Participativo de forma seria y no sea, en el mejor de los casos, una discusión estéril?
OD: Para que la sociedad pueda tomar parte en un Presupuesto Participativo es necesario que la comunidad tenga acceso a toda la información. Este tipo de presupuesto implica un pacto entre el gobierno y la sociedad civil o sea aquella que incluye a todos los sectores y puntos de vista, que no está subordinada al estado, aquella que lo controla. Lo primero que hicimos nosotros fue poner a la comunidad en conocimiento de la política financiera del estado. Es decir, cuánto se iba en sueldos o en gastos corrientes para el funcionamiento del municipio. La información no fue de sólo de una porción, sino de todo lo que el presupuesto abarcaba desde la salud a la obra pública. Esto generó dos fenómenos muy interesantes. Por un lado, una fuerte conciencia popular tributaria, y por el otro una reforma impositiva progresiva poniendo la presión fiscal en los que más tienen. Por supuesto, la derecha y los sectores de la concentración económica nos acusaron de voracidad fiscal.

TP:¿Se puede hablar de democracia directa?
OD: Sí, el Presupuesto Participativo es una forma de democracia directa que va más allá de la delegación clásica del poder, donde la facultad para decidir está en manos de las personas electas. Pero igual creo que es falsa la contradicción entre lo participativo y lo representativo el complemento de ambos genera la construcción de una ciudadanía plena

TP: ¿Qué valoraría como más positivo de la experiencia?
OD: El aspecto más positivo del PP es, sin duda, la participación popular, la concientización política de los ciudadanos y la formación de una nueva ciudadanía que no tiene suficiente con ir a votar cada cuatro años, sino que quiere discutir la canalización del dinero público en el día a día. Y ayuda a recobrar el rol del estado a partir de su interacción directa con el pueblo.

TP: ¿Es exportable el modelo de Porto Alegre?
OD: El Presupuesto Participativo no es un modelo que pueda ser transportado mecánicamente de un lugar a otro. Cada ciudad tiene su historia, sus movimientos sociales, diferentes grados de participación política … Por lo tanto, no estamos hablando de una receta cerrada que se aplique de la misma manera aquí que ahí. Porto Alegre tiene 1,3 millones de habitantes; no somos una ciudad pequeña y la experiencia es factible y exitosa. Las ciudades más grandes pueden realizarla con más complejidad, pero es posible.

TP: ¿Cómo ve el contexto global de Latinoamérica?
OD: El neoliberalismo globalizante, devastó a los pueblos de Latinoamérica. Hoy mas allá de lo discursivo, el modelo ha permanecido intacto dentro de las estructuras de los estados. Por eso lo discursivo hay que apoyarlo con nuevos canales de participación popular que regeneren redes de solidaridad entre las distintas comunidades.
El desafío, una vez más, está en nuestras manos para ser capaces de recrear en nuestra Ciudad una experiencia que profundice la democracia y mejore la utilización de los recursos del Estado en beneficio de los ciudadanos.